Escrito en el 2008

Mientras sacaba la llave recordó. Volvió a introducirla y girarla. Entró y buscó el suéter. Se lo puso y tornó. Se disponía a cerrar la puerta cuando evocó la llave en el armario. Subió, la recogió, volvió y salió.

Caras irreconocibles la saludaron afectuosas en el camino a la Universidad. Terminó en el parque. Antojada por un helado, se dirigió al vendedor y hurgó en la cartera por el dinero que descansaba en su billetera sobre la cama, en casa.

Frustrada, recordó que en realidad tenía calor, por lo que se sacó el suéter. Se le cayó. Se agachó para recogerlo pero no encontró su mano derecha. Temerosa, buscó en vano su izquierda. Miró hacia abajo y vio la nada. No supo cómo se perdió completamente. Olvidó pensar.