Cuestionable

C u e s t i o n a b l

De la impersonal gentileza de dejar un diario leído disponible


Para el que está aburrido, un diario abandonado es una especie de regalo especial. Sin su nombre ni nombre del destinatario, pero de una persona para él. El otro pudo haberlo botado, pudo haberlo llevado a casa y atesorado en una pila de noticias, pero no. Ha escogido que sus contenidos tengan otro par o pares de ojos.

Esa es una lectura. La otra es que la persona ya leyó y no quiere ni cargar ese peso a casa ni si quiera ocuparse de arrastrarlo hacia el papelero más cercano. Lo deja en el banco porque es la acción más rápida y sencilla que hay para deshacerse de un papel que ya no sirve porque las noticias ya saltaron a su memoria.

La personalización está en la recepción. Es el gesto de un alguien, tan desconocido como se puede, hacia otro alguien, que coincide con ser la persona que más se conoce, uno mismo. Desde el yo, hay un gracias silencioso. Uno callado porque no hay figura a la que agradecer y porque lo más seguro es que esta reflexión no haya existido y sea solo el la atención lo que se pone en práctica en la lectura de noticias que no son de nadie, ni de ese alguien ni mías, considerando que nunca ha llegado el censo a mi casa, nunca me han llamado por las famosas encuestas de opinión pública ni he ido a una marcha. El diario habla de un todos conceptual, pero no de mí, de la misma manera en que recibo el diario, sin ser parte del imaginario del dejador.

Partecita


"¿Estas en Chile?" es una pregunta que me recuerda lo voluble que es mi condición. Soy un ser que está o no está en un lugar físico. Que no sorprende a demasiados si vuelve o si se queda, solo generó conversación cuando se fue. Pero yo no espero sorprender, no espero volver, espero poder quedarme, para ello deseo QUERER QUEDARME.

Esta es una de esas encrucijadas. El hecho de que a uno le guste una cosa depende directamente de su experiencia y el resultado. No es algo objetivo, algo a lo cual adelantarse o si quiera tantear. El final feliz es el que declara lo feliz de la experiencia y lo buena de la escogencia.

Acá sigo, luchando por ese final y esa experiencia. Y por sus partecitas, el hoy.

Serenata

¿Hay algo más ajeno a la vida diaria moderna?
Hasta la contemplación está antes.

pronto pronto

Se crearán ciudades subterráneas porque no hay espacio para poder seguir viviendo sin vernos las caras. Pero esto surgirá por la huelga de la gente que vivirá en cuadrantes infinitos de rubik, que cada mañana se estirará con sueño frente a otros desconocidos de departamentos aledaños, vecinos que no quieren más que comer el cereal sin mirarse, cosa imposible en ese mundo apretado de reflejos.


Cuadritos

En el blanco unas dosis de ingenio, en el rojo chispazos de desespero, en el azul gototas de paciencia, en el verde locura pura, en el ¿rosado?, ¿gris?, ¿fuccia?, ¿fluorescente?

Desconocimiento

Ser inmigrante es toparse una y otra vez con códigos que se desconocían. 


La ley no se anula por desconocimiento de las personas. Para el migrante la ley desconocida se sucede cada minuto y es mucho más penetrante que una ley, porque es una norma, un refrán, una palabra, un detalle. Es mucho lo que está por el piso y se entera cuando se atraviesa, no precisamente cuando se esquiva.

Ayer me enteré que en las bibliotecas los retrasos de la devolución de libros se castigan con pesos chilenos, además de con restricción para pedir libros. Así es que por cada día que pasa sin devolver el libro en extra tiempo se adeudan $500 y no se puede pedir más libros por 5 días. Hoy debo $16.000 pesos y por locuras del sistema no puedo pedir libros en 585 días.

El mismo día me di cuenta de lo barato que son los portaminas en Chile. 700 pesos un portamina Pentel. Con el cambio mental los encuentro prácticamente regalados, como me costaban a los 13 años en la proveeduría. 

Es muy raro seguir sorprendiéndose, tanto, todo el rato. Bueno y malo, divertido y frustrante, pero ante todo raro. 

velita


Cuando la gente no es tan cercana a uno,
pareciera que cumpliera años a cada rato.

Si es que


Con-tratar y des-pedir.
Conpedir y sintratar.
Para volverse esquinofrezicos.

Hermanas

¿Cuántas hermanas tendrá la moneda de 100 pesos?

Psssssss

Acabo de darme cuenta de que me pica el brazo. Ahí está, ¡fastidiosa! Gorda de sangre, la mosca revolotea. No hay mucho que pensar. Mis manos te buscan y te aplauden encima.

Amigas amarillas


Me di cuenta de que tenía mucho tiempo sin ir al centro cuando me sorprendí de ver sopaipillas.

Que quede claro que que


Por quéondanopuedeser vez, no he sido ni preseleccionada por el concurso Santiago en 100 palabrasqueelproximoañonoescribo.

Toma tu tomate


Una consulta, sabe dónde


2012

A veces doy la dirección equivocada, esperanzada de que quizás así lleguen al lugar correcto

Pero


2012

En Santiago la gente va en la misma dirección, pero no junta

Bits reciclables

2012


Inconcientes, obsequian perlas a los cerdos. En Twitter se lanzan sin miramiento sentencias de vida. Arrojan: "Quizás antes éamos los mismos", "Hay gente que nace para matarse" y tantas glorias. Se suceden entre sí, perdidas. Pero aquí estoy yo, cazando, reciclando cuentos.

Dedos a la obra

2012

Me pregunto qué tipografía ve mi amigo detrás de los puntitos del braille.

Máscara urbana


2012

Y ahí anda encachada la ciudad de Santiago con sus lunares de edificios y sus tatuajes de grafiteros.

Aunque usted


2011

Salí vestido de "no me interesa, váyase a", pero la chica que se sentó a mi lado interrumpió mis maldiciones para preguntarme: "¿Te molesta si fumo?". Le contesté: "Gracias por preguntar", y me fui a la chucha.

Hablando de

2011

Me senté en un banco frente a un carabinero leyendo La Metamorfosis, con el sombrero sobre las piernas. Pasaron entonces dos mujeres conversando y oí nítido: "No me corresponde hacer esa pega, ¿pero para qué son los compañeros?" Pensé que soñaba, pero no, SANTIAGO es posible.


Donde posen tus ojos darán con un límite


2010

Hasta los cielos son demarcados por el smog, mas en el metro el fin del infinito es especialmente cercano. Ves al hombre del periódico, lees el titular de la noticia que no ha leído y volteas. Pasa una ráfaga que te hace espiar confusamente las vidas que toman otra dirección y vuelves pronto a la historia a la que perteneces; al hombre y su periódico. Por suerte hay un consuelo, una pequeña alegría: al acercarte a las salidas, la escobilla de las escaleras mecánicas acariciará tu zapato y pulirá, en una subida, las puntas con que pisas.

San Sócrates


2010

En el mall de San Diego, se confundían los sonidos. Emisoras, monedas y pasos. Todo oía nuestro personaje mientras pensaba en qué muñeco de animé comprarse, si  L o Kira, cuando se sentó a su lado Sócrates con jeans. Parsimonioso aquél susurró: "La vida es movediza como la conexión de dos vagones, así que muévete." Nuestro personaje pensó y respondió: "Sí, en Santiago hago" y se paró ante el mundo.

ogaitnaS


2010

El volante verde decía en cursivas: “Haz las cosas bien, paga tu pasaje. Eso es lo correcto.” Miró alrededor anonadada. De todos lados letras gruesas le decían qué hacer. Desde los instructivos “Gire aquí” hasta los moralizantes “Ceda su puesto”, “Cámbiate a boleta electrónica” y “Done su cambio”. Recordó que en Holanda rediseñaron la ciudad de Drachten para eliminar cualquier señal de tránsito, pero detuvo sus reflexiones porque aquel anuncio bancario tenía razón: “Adelante”.

¿Y ahora?


2010

Cuando crecía el amor de mi vida tenía que estar a algunas cuadras de distancia, quizás y máximo, en otra región. Ahora, con más de 1700 millones de personas en el mundo con Internet, 850 millones en alguna red social, ¿dónde dónde dónde te encuentro? ¿cómo navego hasta ti?

Cuando crecía el amor de mi vida tenía que estar a algunas cuadras de distancia, quizás y máximo, en otra región. Ahora, con casi dos billones de personas en el mundo con Internet, ochocientos cincuenta millones en alguna red social, ¿dónde dónde dónde te encuentro? ¿cómo navego hasta ti?

Y lo logró

2010

Se disponía a tornar al living con sus hijas cuando escuchó, próxima a la puerta, las pesadas: "Creo que está muy viejita, me parece que es hora de buscarle una nana para los paseos". Boquiabierta, volvió sobre sus pies y, en su pieza, decidió ir en pos de sí misma. Se buscó apresurada en labiales y sombras, en pequeñas aventuras como caminar bajo el llanto del cielo, masticar hielo y comer sopaipillas. Se reencontró finalmente al escribir cartas de amor y desamor, como hacía tanto ya, sobre aquel apuesto caballero circundante, quizás imaginario, quizás real.