Gritos oscuros
8/31/2009 10:55:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Séptima pauta
Tema: "Sombra de una mujer"Cuento original en Letras a litros
Tema: "Sombra de una mujer"Cuento original en Letras a litros
Había probado que no existe. Que todo es un espejismo. Que ella y lo circundante son sólo construcciones subjetivas y mentales. La sensación de realismo es la trampa que somete a los débiles.
Ella no existe, nada lo hace. Luz, color y movimiento son sólo engaños de sus ojos. Textura, tamaño y forma, mentiras de sus manos. Sonidos, maniobras de sus oídos. Sabores y aromas, tretas puras.Todo es espejismo y ficción, todo falsa percepción.
Tal pensaba cuando una mañana reparó en ella. Oscura y desplegada. Como pegamento, su sombra se adhería a la maquinaria de tantas mentiras. Debía ser aquella cosa otra ilusión. Una que jugaba con ella dejándose ver sólo con luz. Una que la perseguía hasta las últimas consecuencias. Movíase cuando ella lo hacía. Corría si su maquinaria corría.
Oscura y perversa era ella su amiga y su enemiga. Estaba allí para mostrarle el error de sus razonamientos y sus largas dubitaciones.
Le probó su falacia. Ella existe, pues esa negrura es su límite. Su alcance. Su dimensión se agota en la extensión de la oscuridad. Existe además porque es perseguida. Existe porque es objeto de otro objeto. Es maquinaria de otra entidad.
Quiso dejar de existir, de verdad, pero se dejó ser. Permaneció con su compañera, odiando sus gritos de verdad y vida.
Ella no existe, nada lo hace. Luz, color y movimiento son sólo engaños de sus ojos. Textura, tamaño y forma, mentiras de sus manos. Sonidos, maniobras de sus oídos. Sabores y aromas, tretas puras.Todo es espejismo y ficción, todo falsa percepción.
Tal pensaba cuando una mañana reparó en ella. Oscura y desplegada. Como pegamento, su sombra se adhería a la maquinaria de tantas mentiras. Debía ser aquella cosa otra ilusión. Una que jugaba con ella dejándose ver sólo con luz. Una que la perseguía hasta las últimas consecuencias. Movíase cuando ella lo hacía. Corría si su maquinaria corría.Oscura y perversa era ella su amiga y su enemiga. Estaba allí para mostrarle el error de sus razonamientos y sus largas dubitaciones.
Le probó su falacia. Ella existe, pues esa negrura es su límite. Su alcance. Su dimensión se agota en la extensión de la oscuridad. Existe además porque es perseguida. Existe porque es objeto de otro objeto. Es maquinaria de otra entidad.
Quiso dejar de existir, de verdad, pero se dejó ser. Permaneció con su compañera, odiando sus gritos de verdad y vida.
Capullito de Alejandro
8/26/2009 10:48:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Sexta pauta
Tema: "Cuento de horror"Link original en Letras a litros
Tema: "Cuento de horror"Link original en Letras a litros
“Porque tú sabes que sin ti la vida es nada para mí”, cantaban y a ratos tarareaban sus labios mientras extraía con tijeras dos figurillas de la tela blanca.
“Tú bien lo sabes, capullito de alelí”. Cosía alegremente los bordes de las siluetas humanas con hilo violeta.
“No hay en el mundo para mí otro capullo de alelí”. Rellenaba el muñeco de algodón amarillo y metía cuidadosamente los cabellos que había tomado.
“Que yo le brinde mi pasión”. A la altura de la cabeza de tela, introdujo semillas de castaña ‘un toque extra de frenesí’ y algunas contadas de naranjo ‘¡para que piense un poco más en la boda!’.
“Y que le dé mi corazón”. Sellaba la cabeza y procedía a decorarlo. Un punto en el cuello por el lunar de sus sueños. Lana oscura por sus cabellos negros como la noche. Una línea libre en su espalda por aquella cicatriz de sus aventuras. Botones de azul mar por esos ojos suyos.
Construyó su capullito y pronunció la sentencia: “Innani vudu osallito rooha Alejandro ila hazihilloba”.
Confiada de su eficacia, levantó al muñeco y lo tomó por su enamorado. Procedió entonces a darle cobijo y amor. A besarlo, a abrazarlo, a acariciarlo, a tocarlo todo.
Alejandro caminaba rumbo a casa cuando sintió la lluvia de amor y delirio. Perdió el control de sus extremidades y su mente y cayó en un banco solidario.
En él se explayó y sintió locura y deseo. Se contorneaba. Extendía su cuello a los lamidos celestiales. Sentía el mordisqueo infinito sobre su lunar, vivía aquel mágico toqueteo sobre sus cabellos. El placer máximo sobre sus más íntimas partes.Pensó en bodas. Pensó en ella. Éxtasis de amor. Mil gotas de pasión. Sonreía al sol. Lo consumía la más grande dicha, sin saber sobre sí la más grande dominación.
Gemía de placer sin sospechar que estaba a una discusión de distancia de una explosión de dolor. Lo esperaba, inevitablemente, una torrencial lluvia de alfileres.
Por el arte, de puntillas
8/26/2009 05:40:00 a. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Escrito en agosto para un concurso de ensayo
"La música es un eco del mundo invisible"
Giuseppe Mazzini
La realidad es extraordinaria, si es vista por los ojos del artista. Si no, no.
Para quienes viven la realidad con las manos del trabajo, de la rutina y la mundanidad, las alcantarillas gritan la verdad de las sociedades: las pudriciones e inmundicias. Las calles recogen la grasa de los vicios de los ciudadanos y el polvo acumula los errores sin arrepentimientos sobre los objetos y los seres.
Para ellos, quienes no ven, el mundo está lleno de alfombras raídas, clinejas desatadas, mentiras ocultas, lápices partidos, argumentos vacíos y falacias voladoras. ¡Más! De faros rotos, suerte selectiva, ladrillos incompletos, almas corrompidas y narices amorfas.
Así es el mundo, fatídico y oloroso a dolor y a desengaño para todos aquellos que miren hacia abajo y que respiren la materialidad de las llaves y lo sensorial de un refresco.
Pero el mundo es más. Entre tantos seres, hay quienes ven, desde un adentro, ven con emoción. Ellos, quienes sienten lo que ven, ven más. Al contemplar con la emoción, se des-cubre, bajo el velo, lo fascinante y trascendente. Se trata del mundo que conquista a los artistas. El que los obliga a vivir una suprarrealidad sin desprenderse del origen. Ésa es la dulce tensión: el adentro y el afuera.
El arte es una manifestación humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada a través de distintos recursos. Es, pues, la transformación de estímulos externos a través de realidades y visiones internas.
El arte conjuga el qué y el quién. Es la unión, en busca de un sentido, de cuanto es y de quien conoce. De allí que el arte permita ver. Que el arte sea, como predicó Kafka, una expedición a la verdad.
Para hacer conocer su verdad, el arte recurre al hombre. Se hace de él para dar a ver. El afortunado artista, gracias a su emotividad, gratitud y apertura, naturalmente se deja asir y escucha sin mayor fin. Escucha la canción cónsona y perfectamente imperfecta que chispea el mundo. Ve, con sorpresa y sin prejuicios, lo sublime y lo grotesco. Percibe las piezas blancas, grises y negras de esta melodía que irradia el mal llamado Universo. Percibe, con cada una de las notas de su interior, el Pluriverso infinito.
Así, quien vive el arte se deja tomar. Permite que sus sentidos y sus emociones capten, que la verdad fluya. Pero este don tiene un costo simbólico. Amerita un falso sacrificio. Un trabajo que no es tal. Se trata de un vivir de puntillas. Vivir desde una realidad, tendiendo a la otra. No hay otra forma de alcanzar la sinergia.
Sin embargo, lejos de ser un esfuerzo, esta forma de vivir es un impulso. Una necesidad. Es un deseo propio y congénito, porque quien ama el arte, quien siente el verdadero desprendimiento-dependiente por el arte, no conoce límites ni dificultades. Tan sólo posibilidades y deseos.
De allí que los siete artes, y los nacientes artes rellenos de tecnología y futuro, retraten y dancen sobre lo que es, lo que debe ser y lo que puede ser. Es el campo de las posibilidades deseadas y consumadas. Los actos y las potencias.
Por el arte dejamos que nos brote el esfuerzo de vivir la ficción desde la realidad. Por él, con palabras del actor, mimo y bailarín Lindsay Kemp y del literato Jorge Luis Borges, vivimos los sueños de papel, y los sueños que, desde el oficio de escribir o desde el placer de la lectura, nos dirigen pulso a pulso y página a página.
Así, por el arte esperamos a Godot, por él despertamos como cucarachas gigantes, por él vivimos en Macondo. Por él miramos con ansiedad a través del cerrojo de la puerta, por él dejamos que nuestras orejas se alarguen para ser elfos y que nuestras aletas desaparezcan para entender a Ariel.
Porque hay entrega, en el arte no hay peros y miramientos. No hay límites. Porque el sujeto artista se sabe afortunado, se limita a escuchar el susurro trascendente provisto de verdad con el único cálido esfuerzo de permanecer de puntillas: desde aquí, por el allá. Por la comprensión, por la percepción de la verdad.
Dulce ambición
8/18/2009 03:45:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Quinta pauta
Tema: "Luna"
En algún lugar de la tierra, cuyas coordenadas no tengo en gana precisar, existía un niño que disfrutaba la pasta y los tequeños. Pero no tanto. Le gustaban los caramelos y el chocolate. Pero no había comparación posible. Nada, ni su carrito Súper Byper Cobra 2000, podía competir con ella. Su redondez. Su color. Su aroma. Su dulzura. Su sabor ácido al consumirla con agua fría. Su forma de acariciar la lengua. Era ella. La chupeta. Su pasión, su enamorada. Vestida de faldas rojas y letradas, lo embelezaba, lo conquistaba, lo inquietaba.
Veía chupetas en todas partes. En los anillos y los botones. En cada rueda y cada tapa. En la redondez infinita de un papel higiénico y de una cebolla. Estaba en las luces de los semáforos y en los fondos de los vasos. Todos eran como ella; redonda, pero diferente de ella; insípidas y mundanas.
Cuanto comtemplaban sus sus ojos en la tierra eran espejismos. Dolorosos engaños. Falsas versiones de su delicia roja. Pero sobre su cabeza, allá arriba, había algo que lo emocionaba. Sobre el gran lienzo oscuro se dibujan noche a noche estrellas, satélites y planetas. Todos redondos y brillantes. Todos vestigios más o menos similares a su querida, pero sólo uno parecía la fuente de las chupetas terrestres.
La luna. Su luna. Ella, el gran astro grisáseo, era la mayor chupeta concebible. Gigante y brillante, era el objeto de sus más dulces fantasías. Sabía que toda su superficie vivía en tenso acercamiento al núcleo, al más grande y jugoso centro líquido del inmejorable gusto interestelar. Tal pensamiento asía su alma. Lo mantenía al marco de la ventana. Noche tras noche. Ardía en el deseo de conocerla, de abrazarla. De morderla.
Debía ser astronauta, sin duda. Mas mientras no pudiera, la velaría y la cuidaría, la conquistaría con promesas rellenas de deseo. Pero debía, en tiempos más cercanos que tardíos, alcanzarla y recorrerla. Saborearla. La lamería entonces hasta las últimas consecuencias.
Pluriverso
8/10/2009 03:27:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Cuarta pauta
Tema: "Piano"Link original en Letras a litros
Tema: "Piano"Link original en Letras a litros
—¿No es emocionante esto, el mundo? Los corazones laten, las iguanas son verdes, las mariposas vuelan, las gargantas soplan voces y el sol calienta. ¿No es esto una fantástica obra de arte?
—¿Ah, fantástica o fatídica? ¿Acaso no ves las alfombras raídas, las clinejas desatadas, las mentiras ocultas, los lápices partidos, los argumentos vacíos y las falacias voladoras? ¿Los faros rotos, la suerte selectiva, los ladrillos incompletos, las almas corrompidas y las narices amorfas?
—Sí, veo todo y lo veo fantástico. Es lo sublime y lo grotesco. Las blancas, las grises y las negras. Son todas piezas determinantes de este inmenso mundo. Somos los afortunados huéspedes de este mal llamado Universo. De este Pluriverso infinito. De este devenir incesante de colores, imágenes, tamaños, olores, texturas, vibraciones, reflejos, sabores, emociones, formas, pasiones y sonidos. Es esta inmensidad producto de un piano multiforme. Somos parte de una gran melodía. El mundo suena, chispea su canción cónsona y perfecta.
—¿A qué suena, si no a dolor y a desengaño?
—¡Shhh, escucha! ¡A vida y posibilidades!
Aprendiendo a errar
8/03/2009 03:24:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Tercera pauta
Tema: "El día que aprendí de mis errores"Link original en Letras a litros
Tema: "El día que aprendí de mis errores"Link original en Letras a litros
Lo despertaron a la quinta llamada y alcanzó, antes de salir rumbo al colegio, a rayar de marcador morado el zapato de su hermana. A las ocho le dijo a la profe que no estaba tan delgada. A las nueve, en el recreo, ganó la partida con una carta de otro mazo. A las diez tomó un lápiz prestado para siempre. A las 11, tras la clase de Lengua, le arrancó una página al cuaderno de la niña que le gusta. A las 12 hizo esperar a su mamá en el carro.
En casa, a la 1 se negó a comer vegetales. A las 2 mató nueve hormigas con una desgastada lupa. A las 3 escondió el labial de la empleada doméstica y a las 4 le recordó a su hermanito que el cielo era verde y las cotufas anaranjadas.
A las 5 encerró a Pelos en el baño. A las 6 le dibujó un bigote al anciano del cuadro de la sala. A las 7 se comió las papas fritas de su hermana. A las 8 ensució de chocolate la corbata de su papá. A las 9 agujereó con el compás el ojo derecho de un peluche y a las diez jugó con Alka-Seltzer en perfumes.
A las diez lo enviaron a la cama y se entretuvo cortando retazos de un libro hasta las 11:59. Entonces, a un minuto de distancia del día siguiente, se arrodilló al lado de la cama, juntó sus manos y mirando al techo pronunció: "Gracias, Diosito, por permitir que los errores me hagan aprender como dice mamá. Gracias por todo. Nos vemos mañana." Se acostó mirando a la ventana. Le sacó la lengua a la luna y cerró los ojos. Hasta hoy.
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