Alguienes
5/18/2009 01:05:00 p. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Décimo cuento para el
I Rally Metropolitano de escritores
Pauta: Crónica sobre la cotidianidad
Pauta: Crónica sobre la cotidianidad
urbana y el ejercicio de la ciudadanía
Alguien señala el cielo. Un grupo de aves sobrevuela rumbo al norte. Radiantes, mientras se dirigen al Ávila, se dedican también a observar el cosmos caraqueño que se despliega bajo sus patas.
Registran el bullicio, las pequeñas y débiles casas color naranja, los estacionamientos lentamente ambulantes y los miles de pequeños hombres. Desde arriba, los pequeños seres parecen comer, trabajar, amar y chocar sin pausa. Desde lo alto, las historias de los hombres son múltiples y son una; se tocan, se tachan y se modifican.
Uno de los emplumados vislumbra que alguien corre y tropieza con alguien que va fumando, que alguien escupe frente a alguien que come, que alguien guinda su ropa mojada y la escurre sobre otro.
El ave más veloz capta que alguien estornuda con la boca abierta, mientras que alguien da mal el vuelto, que alguien se colea y roza a alguien que corre con una cartera. Que algún conductor se detiene en el medio de la vía y que alguien se va sin pagar.
Otros captan que alguien comete un secuestro, a metros de alguien que vende carátulas vacías. Que alguien cruza donde no debe y alguien circula por el hombrillo. Alguien mata, y alguien maneja alcoholizado.
Cada uno ve y estima según sus formas y sus gustos. Juntos captan la cotidianidad y lo singular de las historias conectadas y conectables.
El ave más grande comparte con los demás:
Registran el bullicio, las pequeñas y débiles casas color naranja, los estacionamientos lentamente ambulantes y los miles de pequeños hombres. Desde arriba, los pequeños seres parecen comer, trabajar, amar y chocar sin pausa. Desde lo alto, las historias de los hombres son múltiples y son una; se tocan, se tachan y se modifican.
Uno de los emplumados vislumbra que alguien corre y tropieza con alguien que va fumando, que alguien escupe frente a alguien que come, que alguien guinda su ropa mojada y la escurre sobre otro.
El ave más veloz capta que alguien estornuda con la boca abierta, mientras que alguien da mal el vuelto, que alguien se colea y roza a alguien que corre con una cartera. Que algún conductor se detiene en el medio de la vía y que alguien se va sin pagar.
Otros captan que alguien comete un secuestro, a metros de alguien que vende carátulas vacías. Que alguien cruza donde no debe y alguien circula por el hombrillo. Alguien mata, y alguien maneja alcoholizado.
Cada uno ve y estima según sus formas y sus gustos. Juntos captan la cotidianidad y lo singular de las historias conectadas y conectables.
El ave más grande comparte con los demás:
Entre tantos alguien, nadie parece mirar al otro.
Pobres hombres, son ciegos e invisibles.
Pobres hombres, son ciegos e invisibles.
Sus compañeros coinciden, pero con el siguiente aletazo la reflexión queda atrás, en el aire.
This entry was posted on October 4, 2009 at 12:14 pm, and is filed under
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