Entre sueños, pensamientos y vivencias
5/01/2009 01:10:00 a. m.
Publicado por Gabriela Valdivieso
Escrito alrededor del año 2003
(introducción)
Heme aquí, una estudiante de 16 años, amante de las Humanidades, con notable atracción al arte, la literatura, la sicología y claro, mi pasión, mi esencia, gran parte de mí: La Filosofía. Debo hacer un cuento filosófico, tratar un problema desde la óptica de algún filósofo. Pero entre tantos temas de interés cómo elegir uno y omitir todos los demás. Los problemas de la humanidad y del mundo son una serie de hilos conectados, imposible no seguir explorando aquél infinito hilo, alejándonos cada vez más y más del segmento principal. Se comienza con la muerte, no se puede omitir la vida, el tiempo, la felicidad, Dios, el hombre, la moral, la virtud, la justicia, la belleza, la libertad, la perfección, la realidad… Díganme aquellos temas: la amistad, el silencio, ¡el destino!, el azar, la mujer. No no no. Cómo dejar afuera tantos asuntos. Complicada la tarea, más que nada complicada la elección de UNO de los tantos miles de increíbles temas para realizar una narración imaginativa.
Podría volar con mi mente hacia el mundo de las ideas que está aquí según Aristóteles y allá según Platón. Podría observar ese mundo perfecto, o quizás pudiera introducirme en la mente de Séneca. O intentar entender aquella cosa, ¡Mi querido amigo, el tiempo! ¿Cómo sería todo sin ti? Sería genial realizar un viaje por el tiempo guiado por mi imaginación, y, que como Dante tiene a Virgilio que a mí me acompañe el buen Sócrates. Que de su genialidad pueda aprender y pensar y pensar y pensar. De su compañía hallar un amigo, un guía. Quisiera viajar, tener miles de escalas, allá en Grecia y compartir la pasión por el arte de algún escultor o de Alejandro Magno al dar tanta cultura a la bella Grecia. Pasar por la exuberante Roma. Ir a... ¿a la oscura dicen? No no, la valiosa, pero limitada Edad Media. Espléndido sería viajar al Renacimiento, conocer aquella época, pasar por la Modernidad y regresar a mi punto de partida; la época contemporánea. Sería increíble cómo cambiaría la forma de ver el mundo en mis ojos. Sin embargo, hemos de dejar el viaje aquel para otra ocasión. Sería un viaje precioso, pero eterno, pues no quisiera perderme algún detalle, porque nada de poner mis manos sobre un libro, no, hay que hojear, leer, explorar, analizar, entender y aprender. Claro, nada de superficialidad en una travesía por el tiempo. Bien es sabido: Nuestra historia merece un estudio exhaustivo.
Se me ocurren nuevos temas: el dilema de San Agustín, el mundo, ¡Dios! Pero no, no quiero entrar en la cuestión religiosa, no me agradan esos retazos mal pegados que hizo la religión con mi preciada filosofía en el medioevo. Se parte de una serie de raíces y de allí se procede a argumentar las diminutas ramas con la razón. Jamás se desconfía de las más fundamentales cuestiones. A mi juicio lo anterior constituye un mal empleo de la filosofía y ésta merece respeto.
Tras múltiples intentos de alcanzar temas abiertos surgió una idea de gran interés personal. Reflexioné un poco sobre lo conveniente que resulta estudiar la importancia de la filosofía a través de la historia, todas las ciencias se derivan de ella. Es una pena que actualmente nuestra sociedad le reste importancia a la madre del conocimiento y del raciocinio. La mentalidad científica se expande. El lado humanista es una minoría. “Filosofar” significa examinar o reflexionar. Sin embargo, en ignorancia, el término se confunde con “hablar tonterías”. Causa gran pesar esa horrible confusión de “tonterías” con discusión o reflexión de asuntos filosóficos, problemas básicos del ser, conocer y deber ser. La filosofía trata el hombre, la realidad, dios, el mundo, la existencia. Horror, estas cosas se hacen invisibles en nuestra época.
Con estas ideas surgió el tema de la importancia de la filosofía en nuestra época y al contrario, el auge de la ciencia y la tecnología. Comencé a realizar un relato imaginativo pero no lograba conciliar personajes o trama o algo similar, tenía claras tendencias hacia un ensayo escrito. Intentando evitar aquello cambié de tema.
No doy comentarios previos del cuento próximo, tiene aspectos que mejorar, pero engloba una serie de ideas que personalmente me inspiran increíblemente, todo mediante la narración en primera persona de la vida del protagonista.
Entre sueños, pensamientos y vivencias.
15 de febrero de 1997
Querido diario
Lo de hoy viene algo diferente de lo que sueles recibir de mí. Por hoy no leerás halagos al cielo, tampoco mis constantes gracias a quien sea que me dio esta capacidad, ni tampoco para donde fui o qué hice. Lo de hoy es más… profundo. Como un resumen de lo que me ha pasado y de lo que pienso.
Llevo tres semanas en esta casa. Tres largas semanas, esperando cada día la llegada de la noche. Durante los días me acuesto en el jardín delantero y con la mirada al cielo observo las blancas y esponjosas nubes. Siempre el mismo cielo, el mismo viento, el mismo aburrimiento. Cada día parece ser la repetición exacta del anterior. Durante horas invento historias, vidas pasadas de las nubes.
En pensamientos como esos pasan mis días con la esperanza de que se acorten las horas y ya sea de noche. Cuando son las siete sigo esperando el momento oportuno. Ya llegando el sueño a gentes normales es cuando me siento despierta, dejo de soñar e imaginar y me dispongo a escribirte y contarte lo que vivo en ti, mi diario.
Mi diario. Cuánto te aprecio, conservas todos mis secretos y pensamientos, pero no estamos interesados en guardarlos, total, para qué esconderlos. Lo dejo siempre abierto con la esperanza de que una mariposa lea su contenido y cuente a un ángel que hay una chica extraña que no vive, sino imagina y escribe todo el día aquello que imagina. Cuánto se equivocaría la mariposa al decir que yo no vivo.
¿Por qué esto no es vivir?
Claro que sí, vivo y existo, pienso e imagino, incluso disfruto. Pero sí tendría razón en algo. Soy extraña, diferente, anormal “no eres diferente, eres especial” me dijo alguien con tono lastimoso. Esa que vuela con mayor gracia es especial, pero la mariposa a la que le falta un ojo y sus dos alas es anormal. Sí, yo soy como esa mariposa no recuerdo el porqué pero hace dos años no hablo y he perdido del todo las ganas de comunicarme con otros. He hallado en la escritura una forma de expresarme para mí, no para los demás. Sin embargo, soy especial, a diferencia de las otras personas yo, igual que cualquier ave, tengo alas, y pobres pingüinos pero yo sí vuelo. Vuelo bien alto y alcanzo con facilidad a las nubes y las más brillantes estrellas.
Me encanta volar, sentir el viento, el aire nocturno. Oigo el silencio., Aunque ya supe hace mucho que el silencio absoluto no existe no pierdo las esperanzas de encontrarlo, debe haber… Silencio, en su más pura forma. Lejos de este mundo artificial reinará ese murmullo mudo en el que hallaré mi lugar y alcanzaré la paz. Cuando volaba cerca de mi casa oía tantos ruidos: El viento tiene un sonido muy particular es como un ssssshhhh continuo. Oigo los grillos con su ruido incesante. Me perturba, quiero definir qué es ese sonido, lo oigo, pero no puedo ir a su origen ni descubrir qué es porque está aquí y allá de igual forma…
¿Será la noche?
Tendrá ésta la melodía que suena como bbbbbb, como un soplido, como las ondas del mar, no no, como el aire marino sin el ruido de las olas y del mar, nadie “normal” logra captar esos dos elementos. Ese sonido, la brisa marina se asemeja a esto que oigo en todas partes. Obviamente no puede ser lo mismo. ¿Qué será? Quizás el vuelo de algunos bichos raros, no… esos suenan como la j, así jjj, como con una ele, así: jjl.
Quizás ese sonido es la neblina que según Anaxímenes es el arjé del mundo. Capaz son los átomos, sí quizás causen este sonido tan leve y tan raro. Demócrito definió muy bien los átomos al contarnos qué son y cómo causan el cambio, pero olvidó decirnos cómo suenan. Quizás sea el número de Pitágoras, ah pero, ¿el número genera algún sonido? Nunca lo había pensado, no creo. En tal caso creo que sería un sonido que nuestro oído sería incapaz de percibir. Sí, quizás ese es otro ejemplo de cómo nuestros sentidos nos limitan y engañan. Puede que este mundo sea otra cosa totalmente distinta y nuestros cuerpos nos muestran esto que no es más que una fantasía humana. Puede que existan muchos otros colores o que el piso que nos atrae a sí con eso que llaman fuerza de gravedad no sea más que una lámina transparente y abajo, el vacío. ¿El vacío? ¿Existe eso? No puedo darle una imagen al vacío, pero creo en él, pienso que cuando no había nada estaba el vacío, pero ¿El vacío no es la ausencia de algo, es no ser? ¿Como puede estar si no es? Pero ¿Y si el vacío sí es? Entonces el vacío sería algo, jamás podría no ser algo, no sería nada.
Confusión, duda, tremenda impotencia. ¿Por qué mi mente me lleva a lugares lejanos intentando buscar respuestas y éstas nunca llegan claras e irrefutables? Debe haber una verdad para cada asunto. Yo invento teorías e hipótesis pero jamás alcanzo la verdad. Y es que debe existir, ¿no? Una verdad universal algo que es porque es. Creo fielmente en esto, pero mi experiencia me lleva a concluir que muy probablemente aquella verdad no pueda ser alcanzada en esta vida, ¿estaré siendo escéptica? Lo prefiero a ser relativista yo sí creo que existe una verdad, no puedo concebir que la verdad cambie por cada sujeto y mentalidad, a mi juicio cada sujeto tiene opiniones mas no verdades. La verdad, la única y real, es objetiva y no podemos descubrirla.
Triste, pero, no puedo pensar de otra manera. ¿Qué pasa tras la muerte? Ah, aquí entran miles de hipótesis, montones de ellas, pero, acaso ¿alguna de estas es la verdad? Puede que sí puede que no. Es imposible saberlo hasta que muramos, bueno podremos saberlo en caso de que haya algo más. Si dejamos de existir y ser nosotros mismos al morir (que es la parte más lógica pero decepcionante, a mi pensar) entonces no podremos saber nunca qué pasa tras la muerte.
Qué pesar imaginar que quizás nunca entendamos el mundo, nunca respondamos nuestras preguntas. El regalo más precioso que un genio me podría regalar es la posibilidad de entender todo: este mundo, ¡Dios!, yo, el hombre, la moral, la virtud, la justicia, lo malo, lo bueno, lo bello, la libertad, el tiempo, el destino, el azar, la muerte, la vida, la materia, el cambio, el arje, el ser, lo real, la verdad. Toda la verdad.
A pesar de mi pena, considero que hay que apreciar lo que se tiene. Agradezco de sobremanera este don, esta habilidad para volar, que me permite conocer más que los demás, asimilar el cielo, captar la brisa fría nocturna en mi cara y sentirme viva y feliz. Para mí no hay mayor felicidad que liberarme por ratos de mi cuerpo y alcanzar no el mundo de las Ideas platónico (uno de mis sueños, mi constante anhelo) pero al menos el cielo, el lugar más puro que he hallado en la Tierra, pero hasta eso está siendo contaminado por el hombre y su afán por arruinar la naturaleza.
Puedo decir que amo, amo vivir, amo pensar, amo soñar, amo volar. Volar… Suelo volar con los ojos cerrados. Cuando los abro sólo observo el azul de la noche que de negra ni la sombra, es azul. No hay algún enigma interesante en mi vista, sólo en mi oído, aquél sonido irreconocible siempre allí. Todo lo que mis ojos captan es azul aquí y allá, infinito. No como el mar que tiene su término. No, la noche y el cielo no finalizan nunca.
El negro de la noche está siempre y en las mañana el sol intenta pintar la noche de amarillo, ésta, mi querida, lucha por quedarse, el sol intenta espantarla, pero ella se resiste, se cierra los ojos que ya no ven por la tremenda luz de la bola de fuego y se queda allí. El sol todos los días tiñe de blanco el cielo, pero el azul oscuro no cede y se combinan creando ese azul claro que a la gente le gusta tanto. Yo critico al sol, me molesta su presencia porque le quita su lugar a la noche. Ésta reinaba desde hacía tiempo, pero alguien creó el sol y ya la noche quedó de segunda Qué injusticia.
Sí, esta es mi teoría, la oscuridad de la noche está siempre, es la luz la invasora. Según Plotino es al revés, está la luz que es Dios y la oscuridad no es más que la ausencia de luz. ¿Tendrá razón él? Capaz sí, la ventaja de su teoría es que hace un solo elemento, yo concibo noche y sol como dos cosas distintas. ¿Pero y qué no pueden ser dos? Odio quedarme así, en las mismas que al principio. No importa cuando esfuerzo y tiempo le dedique a alguna problemática fundamental, desde la filosofía nunca me sentiré satisfecha porque jamás alcanzaré la verdad. De nuevo, estúpida impotencia.
Aunque no me sienta satisfecha no planeo rendirme. Hay algo que me molesta: Muchos suelen irse por el lado más fácil de las cosas. Hay mil preguntas, mil dilemas indescifrables en el mundo, la fe responde con dogmas incoherentes impuestos y la gente lo cree. Entiendo que el hombre necesita algo en qué creer, pero me parece absurdo creer ciegamente en mil cosas sin base, sin argumentos, sin algún tipo de lógica.
Para mí no hay necesidad de creer en algo sino desesperación por entender la causa del mundo como es y de las cosas que suceden. Aquí entra el destino, el azar. ¿Por qué muero yo en una avenida concurrida?, ¿Por qué no el que cruzó la calle 2 segundos antes? Quizás porque él camión tenía que llegar a su lugar a una hora y salió de su establecimiento a cierta hora (el tiempo en todas partes qué increíble), yo por mi parte salí temprano de mis clases y con paso lento llegué a la cuadra en los mismos momentos y ambos pisamos el mismo segmento de la acera en el mismo instante. Quizás las cosas ocurren por las circunstancias.
También pueden ocurrir por fortuna, es posible que haya sido puro azar. Como si un hombre dispara desde un edificio sin ver hacia abajo unos peatones mueren y otros son heridos y otros salen ilesos, ¿Será la suerte? O quizás por decisión de algún Dios, quizás alguien designa el destino para cada quién o quizás no. Capaz si existe algún dios sólo organiza o mantiene el equilibrio en el mundo, como opinaba el griego. Realmente ese Dios cristiano creador y omnipotente me parece demasiado. Y en primera instancia, lo que escribía antes sobre la nada. Comprendo a Aristóteles, el acto puro causa todo lo demás, es el único acto que no puede ser modificado, pero ¿de dónde surge? Porque a mi entender, nada puede surgir de la nada.
Así pues, cómo asegurar la existencia de Dios. Aclaro, existe, tiene un sentido de existencia como idea, pero, y ¿como ente material? “No creo lo que no veo y sólo creo lo que veo” ¿no es más o menos aquello que creyó San Agustín? Entonces cómo crees en Dios, Agustín, ¿qué te hace creer en él? ¿Tu fe?, no me convence.
Muchos dicen haber visto vírgenes, no creo en eso. Considero que las apariciones son producto de una fe desmedida, una ilusión. No hay que ser loco para imaginar cosas que no están allí. ¿O sí? No creo que alguien haya visto a Dios verdaderamente. Yo lo he buscado, dicen que está en el cielo muy muy alto, pero nada, no hay nada.
Sigo en su búsqueda, quizás aquél sonido, que está siempre, pero que otros murmullos opacan sea Él, Dios cristiano, en caso de que exista. Quizás mis sentidos sean como una venda que tape mis ojos quizás está de forma obvia conmigo y con todos pero no lo siento. Esta idea me alegra el semblante, pero a la final es otra hipótesis más… una bonita.
Básicamente tengo tres teorías sobre Dios: No existe, no lo sabré nunca o ya lo sabré, estoy más cerca. Mi creencia oscila entre las dos últimas. Mi razón me dice que ese Dios cristiano no existe físicamente porque nunca se le ha visto, pero debe haber algo que organice, debe haber algo más grande que nosotros y ese algo tiene que ser Dios, de algún tipo. Siento que no lo sabré en vida, no con certeza, pero sí tengo ¿fe? ¿Es fe lo que tengo? Tengo la… “esperanza” de poderlo saber algún día, quizás después de la muerte. Ojalá algún ser cumpla mi petición y me revele las verdades y responda mis preguntas. Mi tendencia va más a lo último, sobre todo la existencia de Dios, este tema me intriga, tengo que saberlo y en mis continuos viajes, constantes hipótesis, siento que si Él existe, está más cerca.
Por mucho tiempo he imaginado aquel (¿posible?) encuentro. Supongo que al estar cerca de Él, sentiré su presencia, pienso que no será necesario preguntarle quién es, imagino que habrá una señal clara dentro de mí que delate su identidad. Mi primera pregunta sería:
-¿Qué pasará cuando muera? ¿Dejaré de ser yo? Cuando muera perderé la vida, pero ¿también la conciencia?, ¿al morir ya no pensaré? ¿Será que renazco o voy a otro mundo? De opciones cielo e infierno ¿A cuál merezco ir? ¿Es posible que tras la muerte siga volando y que otras almas dificulten mi vuelo?
Diario te dejo por hoy, Me gusta informarte que planeo seguir volando, pensando, viviendo y escribiéndote. Continuaré preguntándome cuestiones realizando hipótesis y vagando por los lugares que pueda para seguir intentando encontrar a Dios.
Albergo la esperanza de que alguien responda mis preguntas, sea Dios, sea un ángel o por qué no, una mariposa, quien sea. No puedo dejar de desear que algún día entienda el por qué de las cosas y tenga una oportunidad de ver el mundo bajo la óptica, bajo el conocimiento de la verdad. Me imagino un momento de total entendimiento: Yo en medio de una calle con los ojos abiertos como platos mirando desesperada a mi alrededor. Sería increíble. Por fin apreciar, contemplar y entender todo aquello que no sé y que con ganas inmensas deseo conocer. ¡Ja! Ya lo has leído hasta el cansancio: Lo que menos me permito es rendirme.
This entry was posted on October 4, 2009 at 12:14 pm, and is filed under
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