Escrito en mayo de 2005

Una tarde de abril dos amigas hablaban por teléfono y entre las exageraciones y expresiones comunes de adolescentes una comentó a su amiga:
- Jajaja ¿Te imaginas?
- ¿Qué, chama?
- ¡Que de verdad te derritieras cuando lo vieras!
- ¡Jajajaja! No, de pana no me imagino.
Las amigas siguieron hablando tranquilamente sin saber que algo estaba cambiando en el pueblo Las Luces.

Mientras tanto, en la casa de al lado, Pablo, exhausto, se sacaba los zapatos apoyándose en la cama mientras conversaba con su madre:
- Bueno mamá, hablamos mañana porque me caigo del sueño.
La madre iba a responderle, pero Pablo se echó hacia atrás: yacía en la cama con los zapatos puestos. Su mamá intentó despertarlo, pero él dormía profundamente.
- Cielos, no sabía que tenía tanto sueño. – susurró la madre mientras cerraba la puerta con cuidado.

En una casa cercana, Laura despertó, se paró frente al espejo, acercó la balanza y se pesó.
- Estoy demasiado flaca, a este paso voy a desaparecer. ¿Quedará torta?
Quiso ir a la cocina, pero tras el primer paso su reflejo se desvaneció.

Más tarde, en la calle principal de Las Luces, se veían extrañezas por todas partes.
Ajenas a lo que acontecía afuera de la tienda, Mónica y Patricia buscaban vestidos para la boda de Adrián. Mónica se probó un vestido y no le cerraba, le pidió ayuda a Patricia mientras se quejaba: ¡Estoy hecha una bola de grasa!
Luisa, que estaba en el probador vecino, alcanzó a oír un vestido desgarrándose seguido de una serie de gritos de espanto que llenaron la tienda.

Por la calle “Las Tres Luces Prendidas” varios contemplaron la metamorfosis del señor Álvarez en un perro. Nadie supo que fue doña Juana quien se vengó sin querer al gritar a su comadre Rosa: “¡Es que el tipo es un perro, me las va a pagar!”. Igualmente corrían por la calle burros, gallos y zorras, serpientes y ratas por comentarios similares.

Raúl y Antonio veían la televisión cuando interrumpieron “South Park” para trasmitir un reporte de “Noticias Las Luces”:

- Buenas noches, tenemos una noticia sin precedentes. Hoy se han ido registrando una serie de casos impresionantes: al parecer, desde esta mañana las hipérboles o exageraciones expresadas se han estado tornando reales. Vamos a recibir unas imágenes desde “Las Cuatro Luces Prendidas”.

- Sí Alberto, soy Gloria Techo. Como pueden observar, Las Luces está en caos. Vean ustedes el desfile de animales… ¡Oh, Dios mío! ¡Empiezan a desfilar como si verdaderamente estuvieran en una pasarela! Bueno, me refería a que están pasando una serie de animales. Además vemos ciudadanos convertidos en pelotas, congelados, nubes oscuras encima de algunas personas y se vislumbran rayos y tornados en el “Parque Luciérnagas Del Este”. ¡Total caos, Alberto, total caos!

- ¡Impresionante Gloria! En efecto, señores televidentes, Las Luces vive una crisis en la que cualquier expresión exagerada puede cumplirse. Hay cuatro desaparecidos y hasta ahora son doce los fallecidos por expresiones como “muerto de hambre, sed, cansancio, frío, calor y tristeza”. Les rogamos que sean cuidadosos con el vocabulario que emplean porque cualquier exageración puede materializarse. Hay emergencia en Las Luces, por favor, ciudadanos, ¡Piensen antes de hablar!

Raúl y Antonio se miraron atónitos.
- ¡Qué!, ¿Será verdad? - preguntó Antonio.
- Jajajaja, qué conejo eres, pana.
Tras oír un grito, la madre de Raúl corrió preocupada a la sala… sólo vio a su hijo cargando y revisando a un animal peludo y blanco.

En “La Segunda Luz Apagada”, Susana quitó el volumen a la televisión y dijo:
- Eh, no tengo nada que perder: Soy la más millonaria de Las Luces.
Entonces su casa se llenó de billetes que salían disparados desde las ventanas hacia los pobres peatones.

En Las Luces no dejaron de observarse fenómenos extraños: niños parecían fantasmas con pieles verdaderamente blancas como la leche, brujas volaban sobre sus escobas, una secretaria se comía los mocos en medio de la calle por el regaño incontrolado de su jefe, quien le dijo que no tenía cerebro, gente lloraba sus muertos –de calor, hambre, envidia–, gallos se picoteaban entre ellos, burros paseando y elefantes volando, charcos andantes de muchachas derretidas, bebés hablando… y, en cada esquina, cámaras y reporteros grabando y notificando.

Los noticieros llamaron a conciencia pública que nunca contestó el teléfono. Fueron innumerables las campañas para que la gente controlara sus palabras, pero la crisis de Las Luces no acabó entonces ni ha culminado ahora.

El pueblo fue amurallado hace 7 años. En Las Luces humanos, animales, formas y seres diversos han aprendido -por necesidad- a convivir juntos y tienen su propia forma de gobierno y su reglamento. El presidente actual es el “Burro Iluminado”, que fue elegido masivamente por ser el representante de los burros y los demás animales renegados de Las Luces en Brillante, Bombillo.